lunes, 27 de diciembre de 2010

La pasión de vivir


Cuesta creer que Marilyn leyese el Ulysses de Joyce o que yo pueda escribir un blog. Solo es cuestión de pasión, pasión por la vida.
Hoy al finalizar el año paseo por calle Arquimedes y recuerdo acontecimientos sorprendentes, momentos tristes , divertidos y sobretodo un estado de ánimo positivo por encima de la mediocridad de los tiempos actuales, superada con esta pasión de vivir que intento mantener cada día.
Empecé el año dejando versos por todas partes y recordando a Machado , a Espriu. Fernando cumplió sesenta años y conocimos a Catherine y Scarlett Robinson.

Y tus ojos
tus ojos
que tenían tus ojos
sólo veía tus ojos.

Conversé con Mario Benedetti de la soledad, de Dios y de las mujeres.
Cuando me robaste el corazón miré al cielo , a las estrellas, buscaba el amor y estabas más cerca , en el suelo bajo las hojas de hierba.
Llegó la primavera, la vida era maravillosa... oí el ruido que produce el despertar de la vida,
vi en las calles mujeres hermosas y su piel tan blanca, sentí en mi vientre la renovada fuerza del deseo.
Más tarde me miré al espejo mientras dormías
y vi dos caras
y al darme la vuelta dos espaldas
pero no me vi en ti...

Me cansé de esperar tu regreso al amanecer, cambié tus rosas de san Jorge por manzanas y enloquecí con tu boca de tomate.
Me enamoré de la mar, del sabor del mar, del olor a mar.
También me enamoré de ti, de como sabes, de como hueles cuando sales del mar.
Cumplí sesenta y un años, rompí quince cuartillas intentando decirte no sé que cosas y sentí pánico al pensar que podías dejarme , al final de la tarde.
Pero descubrí el teatro, tu mirada y la soledad del camino, el calor, el silencio, perdido en ti, en mi, en aquella playa inmensa.
Tu boca...la pausa en el camino y la paz del mirador junto a la amada Nausicaa.

Disfruto las horas,
el placer de un instante
y mañana no sé que será de mi.

Una noche de verano, tus pechos fríos y húmedos, tus labios salados como el aire del mar y más teatro, el pudor del actor frente al público.
Quise olvidar recuerdos, volver a empezar para conocerte de nuevo. No pude olvidar aquella tarde, después de la tormenta cuando...

Un aire frío
aire de olores
temblaba en tu piel.

Walt Whitman hablaba conmigo a través del tiempo y al despedirse me dijo:

¡Adiós Pere!
Cosmos
Hijo del Empordà
Turbulento, fuerte y sensual
que bebes y engendras
sentimental.

Me escapé al sur, con la Juani pero su juventud me hizo despertar de un sueño y sentí la llegada del otoño... mi otoño.
Salí del mar camino de Riola, crucé los campos de arroz al atardecer escuchando a Sting y seguí haciendo teatro, drama y comedia.
Al llegar a octubre, la calle Arquimedes se llenó de bullicio, en el café hubo un sainete entre políticos de tres al cuarto, dramaturgos de postín y hasta un director de banco.
Pero por la noche me inquieto, no sé... que me pasa por la noche.

Y mientras le besaba los dedos del pie
los acariciaba
ella gritaba
con muy poquita voz.
Volví al teatro y al salir borrando imágenes, escuchando alejarse la música solo quedó un olor de versos.
Amiga amada
te quiero en tus ojos
mirando cuando duermes
cuando estas tan callada.
...y que será de nosotras
de este amor tan loco.

Echado en la hierba de otoño, palpitaba la vida a mi alrededor y soñé un bosque de película...
El apuntador del teatro, un payaso enamorado, destrozaba las representaciones y tu eras como el agua : ruidosa y alborotada, fresca y transparente.
Olias a tomillo a menta y a lavanda
y el musgo de tu vientre a la humedad del agua.
Javier cumplió sesenta años, labios de Marlon Brando, hijo de la tierra del viento.
Un día, después del segundo acto descubrí la mediocridad de mi obra y decidí no cobrar más la entrada a este teatro.
En Navidad bailaré contigo con los ojos cerrados y te contaré cuentos de planetas azules y agujeros negros.
Esta calle siempre tiene música, la música que a mi me gusta, las imágenes que sueño; mientras escribo estas lineas , bajo un sol helado, un viento de tramontana me corta la cara y siento de nuevo la pasión de vivir.



Música y pasión, Tchaikovsky.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Conte de Nadal


Hi havia una vegada un petit planeta blau que viatjaba per l'espai a gran velocitat.
Envoltat d'una galàxia, seguia embadalit a una estrella preciosa que li donava escalfor.
Aquest planeta era molt vell, havia nascut on la llum es va oblidar del temps i els seus primers habitants, éssers unicel·lulars s'havien convertit en homes.
Quan el planeta blau va esdevenir gris, quan l'aire pur que l'envoltava es va tornar pestilent, els homes es mataven entre ells. Lluitaven per l'aigua, pels aliments, per l'energia, pel poder.
Ara ja era massa tard, els recursos naturals eren insuficients per alimentar el consum d'aquells éssers anomenats intel·ligents.
Però un any per Nadal, al petit planeta se'l va menjar un forat negre com la taula d'un billar es menja totes les boles.
Allà dins, en la foscor el temps es va aturar i tot el que tenia vida es va tornar tan petit que els homes semblaven formigues i els arbres fulles de menta. El forat tenia sortida, era un forat trencat i aquell planeta de fortuna va sortir per l'altre costat.
Tot va créixer una altra vegada, les plantes, els boscos, les aigües però els homes van quedar petits i el cel va tornar a ser blau i l'aire net i clar.
Ara segueix a una estrella més bonica que la d'abans, té una cua llarga, brilla i vola cap a l'orient. Diuen que assenyala el camí de la pau i de l'amor, i que avui naixeran nens símbol d'esperança i de futur.
Tot això m'ho han explicat
jo vaig tenir mala sort
no vaig sortir del forat ...
Que passeu un bon Nadal
que el menjar no us faci mal
i expliqueu als més petits
el que vàreu aprendre dels grans.



Si yo encontrara la estrella que me guiara...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Bailando


Bailando contigo siento que el mundo gira a mi alrededor. No es que la cabeza me dé vueltas, solo te miro, pero causas alboroto en las miradas y todos te contemplan al pasar.

Los ojos cerrados
la levedad de un beso
tibios labios de alcohol
donde nacen los cabellos
y siempre las palabras
la caricia de unos pechos
tus palabras...al oído.

Bailar es soñar, soñar despierto.
Cuando terminó el baile escuchamos el ruido de las calles, ruido de desconcierto, rumores inquietantes. Quise llevarte a casa, lejos de esta ciudad, olvidando recuerdos.

Salimos, cabalgando hacia el norte
asustados, huyendo del caos
al cruzar páramos helados
en busca del sol de otoño
las mesnadas arrasaban a los desheredados

al abrir tus ojos , me devolviste a la vida
un viaje, un baile... un sueño, una pesadilla.




Cuando un hombre ama a una mujer
no puede pensar en nada más...